viernes, abril 15

El cuentico de mi vida..

♥..Las enseñanzas del camino..

En un barrio como cualquier otro comienza mi historia.. Pero no narrada por mi si no por quienes afirman haber presenciado los acontecimientos; este parte de la historia no es narrada por mi, debido  a un pequeño lapsus de amnesia que cubre mis primeros años de vida.
..En un lugar, en algún lugar se conocieron los seres que me dieron vida, quienes a partir de este momento se juraron amor eterno y dieron inicio a su breve historia de amor. Ellos tuvieron 4 hermosos hijos (Dannys, Carol “yo”, Camilo y Andrés), tenia un buen hogar en el que se cumplían los roles de la época, el trabajaba como constructor y ella era ama de casa.. Y Llego el día, un triste 20 de Septiembre en el que el murió trágicamente; ellos quedaron solos, como podrán imaginarse desde este momento cambio su día radicalmente.
Ella no pudo hacerse cargo de la responsabilidad que recaía sobre sus hombros, por lo que decidió dejarnos con nuestros tíos paternos y desapareció de nuestras vidas, así nunca más volvimos a saber de nuestra mamá..
Desde este momento puedo contar la historia con mis propios recuerdos. Tenia 5 años, vivía en la casa de unos tíos a los cuales en poco tiempo aprendí a llamar papás y a quererlos como tal, en esta casa vivía con mi hermano Andrés, mis padres adoptivos y mis primas Therly y Mabel. Comencé a estudiar, la primaria la hice en la jornada de la tarde y en la mañana le ayudaba a mi mamá adoptiva a realizar los oficios del hogar; En la secundaria pase a la jornada mañana, durante estos 5 años tuve una vida normal, pero a pesar de tener ciertas comodidades no era feliz con mi vida, debido a la rigidez de mi mamá, la participación esporádica en mi vida de mis hermanos Camilo y Dannys, sin dejar de lado el hecho de no poder tener amigos o alguien con quien compartir los sentimientos y pensamientos que en esos momentos pasaban por mi mente, Cumplí 15 años y para esa fecha prepararon una comida y me dieron como regalo una serenata, la que termino trayendo a mi cabeza el vacio de la presencia de mi padre, una figura que estuviera presente siempre en los momentos tristes y hermosos que cualquier niña espera vivir. Este acontecimiento marco un aspecto muy representativo en mi personalidad, me convertí  en una joven consentida y con ganas de hacer cosas que le dieran un nueva significado a vivir.
Termine el bachiller y pase a estudiar Gestión Contable y Financiera en el Sena, mi mundo era la casa y el estudio, lo cual hacia vana mi vida, pero en este año tuve mi primer novio a escondidas, lo que se convirtió en un problema y al mismo tiempo en una necesidad; como habría de esperarse ese fue mi periodo de rebeldía, para ese entonces ya había terminado en el Sena, comencé a trabajar y en de mi mente no salía la idea de ser libre y cambiar de estilo de vida.

En el año 2007 seguía trabajando y cumplí la mayoría de edad, en ese momento  conocí a un muchacho con el que compartía todo el tiempo en el que no trabajaba y no estaba en mi casa.
El 12 de mayo de 2007, para ser más exacta, esa fue la primera vez que visite un bar, tal fue mi alegría que perdí la percepción del tiempo y cuando volví a mi realidad el reloj marcaba las 10:30 de la noche; hay comenzó mi angustia por que en mi casa solo me era permitido llegar a más tardar a las 8:00 de la noche, en ese instante recordé la frase preferida de mi mamá  “el día que usted no llegue a la hora que es, ese día ni vuelva por aquí, olvídese que tiene casa, por que aquí se hace lo que yo mando y desobedézcame y ese día va a saber quien soy yo”; a lo que yo traducía me van a dar la muenda de mi vida, ya no puedo llegar a mi casa, me tocó buscar para donde irme.
A partir de ese día comencé a vivir cosas completamente diferentes, busque a mi hermana Dannys me fui a vivir con ella y una parte de mi familia que no conocía muy bien, cambie muchas veces de trabajo, conseguí muchos amigos y por fin pude compartir con Dannys como lo que somos hermanas, más no como simples conocidas. Después de un año decidimos salir a vivir a otra casa y mi hermano Camilo llego a vivir con nosotras, pero esto no funciono muy bien por que no habíamos convivido nunca los tres y nos era muy difícil adaptarnos a las costumbres y personalidades de los otros, por lo cual decidimos tomar cada uno por nuestro lado y comenzamos a vivir solos.
En mi tiempo de vivir sola mi vida se convirtió en una locura y me vi envuelta en situaciones muy difíciles como depresión, soledad, además mi trabajo era demasiado estresante y apenas alcanzaba a cubrir mis gastos y para terminar de completar mis problemas quede en embarazo y el papá del bebe decidió que abortara, lo que yo no acepte por que a pesar de todos mis problemas yo debía responsabilizarme por mis actos y mi hijo no tenia la culpa de mis errores.
Mi bebe le dio una nueva esperanza a mi vivir, por eso le dedique mi vida entera a que el estuviera bien, pero una mala noticia llego, mi embarazo resulto ser de alto riesgo; mi cuerpo no logro asimilar los cambios que implicaban tener un bebecito dentro de mi y a pesar de todo el esfuerzo que hice por que mi hijito estuviera bien, a los tres meses lo perdí. Esto me lastimo mucho, pero al mismo tiempo caí en cuenta de que era una lesión para mi vida y que debía seguir adelante para en un futuro cuando quiera tener mis hijos les pueda brindar una familia, todo el amor que necesitan y darles todo lo necesario para que tengan una vida feliz y mi historia no se repita con ellos.
Después me cambie de casa, seguí trabajando en el mismo lugar, volví a hablar con mis papás, se arreglo la situación con ellos..Paso algún tiempo y debido a cambios de la familia en general  ahora estoy viviendo con Dannys y Andrés, entre a la universidad a estudiar la carrera por la que me apasione toda la vida “Diseño Gráfico", y tengo un nuevo novio que conoce toda mi vida me hace muy feliz..



 Ahora espero continuar viviendo sin tantos percances, terminar mi carrera y disfrutar lo hermoso de este mundo, pero con mucha responsabilidad y lo más importante sin olvidar las enseñanzas del destino.


                            Por:   Carol Hernandez

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