viernes, abril 15

LA NIÑEZ SIEMPRE SERA MEJOR QUE LA ADULTES por Javier Mauricio Pinilla P.

Gran parte de nosotros hemos ignorado los hechos fundamentales de nuestra existencia;
Cuando estábamos niños éramos puros e inocentes, el sonreír era algo natural, eramo auténticos, cada día era diferente sin preocupaciones ni responsabilidades que nos hicieran arruinar el día, en lo único que pensábamos era en divertirnos.

Al ir creciendo vamos adquiriendo responsabilidades y así mismo preocupaciones que nos hacen cambiar nuestra forma de pensar para que la diversión no sea la única prioridad. A medida que pasa el tiempo y que nos damos cuenta que esas responsabilidades hacen parte de nuestra vida y para nuestro bienestar nosotros mismos empezamos a trazar metas en las cuales hay que trabajar mucho para conseguirlas, a veces teniendo que alejarnos un poco de nuestras familias y dejando a un lado nuestra diversión .
Mi niñez fue muy bonita rodeada de mi familia, compartiendo con mis primos, éramos muy unidos. entre mi primer año de vida hasta mis cinco años de edad mi hermandad la tuve con mi primo el cual era mi compañero de juego en todo momento porque tenía mi misma edad, pero al llegar a los cinco años vino la época del colegio y consigo mi primera responsabilidad.

Tener que ser muy aplicado y cumplir con mis tareas era lo único que se me pedía no era muy difícil ya que tenia a mis padres para que me guiaran, y aun así seguía siendo prioridad jugar y divertirme, esa preocupación de salir bien con mis notas era más para mis padres que para mí.






Trascurrió mi primaria de ese mismo modo;  De los cinco a los diez años de edad fueron épocas muy bonitas porque aunque tenía que responder por mi estudio me seguía divirtiendo y mejor aun junto a mi familia.

Empiezo a entrar a la adolescencia de los once a los diez y siete años fue una etapa donde cambiaron muchas cosas empiezo a dejar el juego a un lado e interesarme por otras cosas, a tener toda la responsabilidad sobre mis estudios, pasó a ser una preocupación solo mía, pero esto no fue del todo malo;  empiezo a tener una  identidad y a ser más responsable, a tener conciencia de cómo iba a proyectarme en la vida.
Al finalizar mi bachillerato ya tenía una idea muy clara de lo que quería ser con mi futuro pero surgieron inconvenientes como el de ser menor de edad y aparte el de no tener el presupuesto necesario para poder seguir estudiando una carrera universitaria, no quedo más alternativa que esperar mi mayoría de edad para trabajar y así pagarme los estudios y poder  alcanzar las metas trazadas teniendo que alejarme un poco de mi familia y mis amigos con los cuales he pasado buenos momentos por eso siempre será mejor la niñez que la adultez .

por: JAVIER MAURICIO PINILLA
D.G.P



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